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martes, febrero 23, 2010

La indecencia de la muerte



Anoche senti que me moria....
.......Tenia un dolor de muela terrible, decidi tomar una pastilla....
...............cualquiera para el dolor....No encontraba....
....dijeras tu -Vete a una farmacia de 24hrs. y automedicate-....
..............................No es tan facil en el lugar en donde estoy...
Encontre unas antiguas, ni siquiera me fije en la fecha...
..............................Ahhh!! el paraiso existe!!!...no un paraiso eterno....

El efecto duro tan solo unos cuantos minutos, o eso senti...
.......Decidi tomar otra...

...........ahhhh, encontre el cielo...
.........-¿porque cuando no tienes dolor alguno nunca piensas en esas cosas...-

De pronto, acostado....
.......................empece a sentir que mi cuerpo se paralizaba....
..................................y mi corazon empezo a palpitar ultrarapido....
......Recorde cuando subi la sierra....
...mas rapido......la muerte alcanzo mi brazo derecho...

..............Y mi corazon acumulaba mas palpitaciones....
y yo solo pensaba......
..............
.......en ponerme pantalones para que no encontraran mi cuerpo vacio en boxers....

..............y poner las pastillas que habia tomado a la vista......
...para que no batallaran......
...............................y encontraran a la culpable pronto.........
......y pense en Heath Ledger y Brittany Murphy.....
.......................Y en la mañana.......
.............................................desperté
........................................................Ya habia pasado todo.....
.......Eso creo.........
..............................creo que hoy dormire mas abrigado.................

martes, febrero 09, 2010

La Antónima Sinónima



¡La Antónima Sinónima vivía tan feliz! Para ella, la genialidad era una capacidad que le permitía vivir de forma puramente intuitiva, perderse en la intuición como medio de sisar conocimiento, ¡excelente! Y ella poseía enormemente esa genialidad.

La Antónima Sinónima, mujer setentona (aunque aparentaba dos décadas menos) que vagabundeaba por las calles de la ciudad, cruzando fronteras cuando se le pegase la gana (nadie sabia cómo); conocida, cuando menos a oídas por los cuatro millones de habitantes de la ciudad, y un poco más del otro lado. Se decía que tenía el don de mirar la cuarta dimensión: ver lo bello en todas y cada una de las cosas que palpaba, que olía, que degustaba, que oía y que veía. Ella es una de las pocas que descubrió que el mundo no vale lo que habíamos creído: vale millones de veces más. Alguien famoso dijo y considero alguna vez que, la alimentación, el lugar, el aire, la sociedad te cambian y determinan. Para la Antónima, todo era equivalente a todo, nada te determinaba salvo tu propia actitud.

Conocer y ver a la Antónima Sinónima por primera vez, te hacia experimentar esa sensación de no saber si estas despierto o soñando aún. Ella era experta en sueños, a simple vista, con un simple reojo, de arriba abajo, de abajo a arriba, ¡¡¡squashh!!!, podía saber lo que habías soñado la noche anterior, y si tu sueño le parecía interesante y no te acordabas de él, te lo gritaba en plena calle, en pleno parque, allí, dentro de un templo, o en medio de una plaza. Ella era lo que hoy se denomina una “siconauta”. Para ella, los sueños eran reales mientras duraban.

La Antónima era una sabia filósofa innata, aunque ella argumentaba que su sombra le había enseñado todo lo que sabia, obvio que nadie le creía, excepto yo.

Sus pláticas eran intensas y estaban llenas de palabras permutadas, combinadas, en sus más diversos significados, ya sea igual o contrariamente. Para asombro de muchos ella mencionaba palabras jamás pronunciadas en una plática normal, y según los oyentes, dichas palabras no existían, pero en realidad si. Cada palabra que salía de su boca tenía un significado humano, solo era cuestión de investigar, de hurgar, una costumbre que se ha ido dilapidando poco a poco. De allí se deriva ese apodo, ese epíteto, ese calificativo, que para serles sinceros, nadie sabe a ciencia cierta quien se lo asignó.

Yo quería pertenecer a una persona culta, educada, con todos los conocimientos posibles del mundo, y me encontré perteneciendo a una persona sencilla; una persona que no había oído hablar de Sócrates, ni de Aristóteles ni de Sófocles, ni de Abraham, ni de Moisés, mucho menos de David y su tonta compulsión, pero con una filosofía insondable y un íntimo conocimiento de las vicisitudes de la vida. Una persona que por cada poro de la piel sustraía conocimiento, encontrase donde se encontrase. Y la alumna superó al maestro.

A pesar de su vagabundez la Antónima no olía mal, al contrario, su andar emanaba un suave olor extrañamente dulce, como a velvetone, un humectante que se les aplica a los cadáveres para ocultar el otro olor. Ah, pero eso si, los días festivos su olor se metaforseaba a flores de diversas fragancias. Más de una vez se le vio tomando flores de jardines, de parques y de templos, machacarlos con cualquier piedra que encontrara a su paso y untarlo en gran parte de su cuerpo, sobre todo en las partes más recónditas; a ella no le daba miedo mostrarse plena.

Su cabello era lo máximo: semi rubio cenizo, en capas, peinada al estilo Abba de los setentas, su cara redonda denotaba bondad, sencillez, pero a la vez fortaleza, decisión y coraje. Siempre vistiendo colores pasteles, la Antónima ofrecía una cálida sonrisa a aquellos que se cruzaban con ella. –Pobre loca- le decían al pasar, ofreciéndole a veces, una moneda.
La Antónima sinónima veía el verdadero rostro de las personas. – Algunos somos monsters- decía –somos el horror, el espanto, la alarma de ser nada. Quizás sea que la realidad es onírica, soñadora, idealista, inquieta; no tengo derecho a criticarlos, todos tenemos nuestros sueños, pero también nuestras pesadillas. El sueño de la realidad, en ocasiones, cuando tenemos nuestra mente desenfadada nos da náusea y nos produce angustia.

Atte. La sombra de la Antónima Sinónima

Nota: Para este relato se me ocurrio poner fotos de dos personalidades que admiro mucho: La Madre Teresa y Sara García.......son epicas.......
por: Octavio Lucero

lunes, febrero 01, 2010

Conmoción










Sombra se define como total oscuridad, falta de luz, ignorancia, defecto, tal vez; o quizá como la proyección oscura que un cuerpo lanza al espacio, en una dirección opuesta a aquella por donde viene la luz. Sombra, es también esa imagen oscura, que intercepta los rayos directos de la luz. También se define así al lugar, zona o región donde no llegan las imágenes, sonidos o señales transmitidos por cualquier emisora, aparato o satélite. Una última definición reveladora nos habla de un espectro o aparición vaga y fantástica de la imagen de una persona, ausente o difunta. La veracidad inexistente en estos casos es previa.

Borroso, sangre, un sol adormecido, amarillo vetusto, eclipsado por una tenue nube que lo recubre totalmente, apareciendo lentamente, sonido inexistente, gritos vacíos, sin eco, secos, un silencio cósmico, infinito; aumento de la presión intraocular, presión arterial baja, soledad apacible. Parece que han logrado la suspensión, esa instantánea violación del tiempo, del espacio y de toda exacta ley natural; aquellas leyes que en ocasiones frustran nuestros deseos, la búsqueda de la verdad, la pesquisa en cada una de las regiones de esto que llamamos universo, hace un instante, más allá de nuestro alcance, de un momento a otro más cerca de lo que jamás imaginamos.

Extraño el olor a pan recién horneado, extraño las manos de mi abuela, como de cartón corrugado, olorosas a café de talega, frijoles sancochados y revistas vaqueras; extraño el sonido de las olas encerradas dentro de un caracol de mar; extraño el olor a incienso mezclado con sudor de mi frente; extraño el levantarme y caminar descalzo al baño sobre el frío azulejo; extraño las ciruelas del mogote, recién convertido hoy en un complejo turístico; extraño el estallido en el momento exacto dentro de mi cabeza; extraño el dulce sabor a tabaco y chocolate de sus labios; extraño el son de la negra; extraño a mi bebé, ¿Dónde está mi bebé?

Que curioso, en los momentos cruciales y definitivos de nuestra existencia, extrañamos aquello que habíamos olvidado, o que hemos perdido, y que en el transcurso de nuestra existencia, hacia mucho que no habíamos recordado. Y son esas cosas que en algún momento, tuvieron una relevancia total en nuestra persona y hoy no son nada, pero después, lo serán todo. El universo es muy bueno, todo el universo. Los sueños son tu destino. Aquí no existe el tiempo, solo existen los momentos, ¡ah! los momentos. Todo está ocurriendo, ¿los momentos? Los malditos momentos, jóvenes, no paran de llegar. Aquí cada momento es un espectáculo luminoso y diferente, quizá no lo entiendan, quizá no estén de acuerdo con ello, pero hay que aceptarlo y sobre todo, permanecer ecuánimes. Deberíamos estar siempre aquí arriba, esa es la tragedia de la vida. La unidad del mundo significa que entre todos los seres corpóreos y no corpóreos existe una conexión espacio – temporal, causal y de ordenación. Están en el lugar donde habitan lo que ustedes denominan “sombras”.